¿Sabes cómo traspasar un negocio?

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En ocasiones algunos empresarios se ven obligados a dejar sus compañías en manos de otros empresarios como único método para evitar que sus empresas dejen de existir. Una decisión que puede resultar muy aceptada porque permite continuar con el trabajo sin detenerse debido al traspaso. La actividad de la empresa no se ve paralizada y el nuevo empresario no ha de empezar desde cero.

Los traspasos pueden darse por muchos motivos, por ejemplo, por un mal funcionamiento de la empresa o porque el anterior dueño haya perdido el interés y el deseo de seguir con el negocio. Dependiendo de en qué situación se produzca el cambio de titularidad, el fin de esta empresa puede ser mejor o peor.

Pero cuando se decide traspasar un negocio, hay que tener en cuenta muchos aspectos. ¿Qué va a pasar con las deudas? ¿Y con los empleados? ¿Y las marcas registradas? Hagamos un breve repaso sobre los aspectos que nunca hay que olvidar cuando se desea traspasar un negocio.

Aspectos a tener en cuenta a la hora de traspasar un negocio

  • Los trabajadores. A la hora de traspasar un negocio lo habitual es que el anterior empresario vele por la buena situación y continuidad de sus empleados, por lo que lo más común es blindar sus contratos para evitar posibles despidos en un futuro.
  • Las deudas. Las deudas es sin duda uno de los puntos más peliagudos dentro del traspaso de una empresa. Lo habitual es que se pacte entre el antiguo y el nuevo empresario el modo de transmitirlas. Es conveniente hacer este traspaso adecuadamente pues de lo contrario, los acreedores podrán pedir cuentas al antiguo dueño para que se salden las deudas aunque ya no forme parte de la compañía.
  • Las licencias. Las empresas solo pueden comenzar a desarrollar sus actividades una vez le han sido concedidas una serie de licencias y autorizaciones de tipo administrativo. En ocasiones estas licencias se conceden basándose en unas condiciones que es posible que el nuevo propietario no cumpla o no sea capaz de cumplir. En caso de que no haya nada que obstruya el traspaso de las licencias, lo normal es que, al traspasar la compañía, con dicha acción vayan incluidas las licencias.
  • Los impuestos. Cuando una empresa se transmite a un nuevo dueño de modo que puede seguir funcionando por sí misma, no hay que solicitar el pago del IVA. Tampoco hay que pagar el impuesto de Transmisiones Patrimoniales Onerosas por la empresa en sí. Solo es necesario pagarlo en relación a los bienes inmuebles. No hay que olvidar que cualquier cambio al que se haya visto sujeto la compañía ha de quedar reflejado en el Impuesto de Sociedades.
  • Mantener la confianza sobre la empresa. Es importante que el cambio de manos de una empresa no suponga la pérdida de confianza por parte de los empleados, clientes y proveedores, de los inversores y por supuesto de los bancos. Es por este motivo que siempre se aconseja que el nuevo dueño no realice cambios bruscos en la operativa del negocio para no generar desconfianza en el resto de partes implicadas. Un consejo muy bueno sobre todo de cara a las entidades financieras y los proveedores, que pueden llegar a asustarse si ven unos cambios muy bruscos en el comportamiento de la empresa.

Por último, hay que evitar caer en ciertos errores bastante comunes cuando se piensa en traspasar un negocio. Por ejemplo, el decidir el precio de la transacción en vez de en función del valor real que tiene la empresa, en función de la negociación que se realice.

Una forma adecuada de calcular el valor real de la empresa es hacerlo en función de una serie de parámetros, como por ejemplo el número de empleados y los flujos de caja.

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