A pesar de la recuperación económica los prestamistas particulares siguen siendo indispensables

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Los prestamistas particulares siempre han tenido un papel importante en la economía en general y en las soluciones de financiación en particular. Lo han tenido, lo tienen y lo seguirán teniendo, y es que las soluciones que ofrecen son útiles para cualquier momento de la economía. Si bien, por supuesto momentos como el actual aún hacen más necesaria la figura y la labor de los prestamistas privados.

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Los prestamistas privados en la situación actual

Sin duda, el momento actual es un momento complejo, un momento complejo que nos debe llevar a analizar una realidad compleja: ha vuelto el crecimiento económico eso es innegable pues todas las cifras lo atestiguan, pero esa mejoría en los datos económicos para no trasladarse a la realidad económica individual, al ámbito familiar, al ámbito doméstico y al de los profesionales y al de las pequeñas empresas, o como mínimo parece no existir entre la población la percepción de esa mejoría. Veamos algunos datos al respecto.

Si nos referimos a datos recientes publicados, si nos referimos por ejemplo a los datos de junio de este año 2015 aportados por el CIS en cuanto a la percepción de la evolución de la situación económica por parte de las familias vemos que los datos no son buenos, vemos que más de un 60% de los encuestados, concretamente el 64% de ellos, intuye que de aquí un año su situación económica familiar de aquí un año será como mucho igual, o peor.

Por supuesto, en los datos anteriores puede existir un componente de percepción de volatilidad dada por los cambios socio-políticos y socio-económicos que se están viviendo y que se están dando, pero en el subconsciente de los encuestados existe algo más profundo de todo eso, algo que ha calado fondo y que es difícil de revertir. Y mientras sea así, el ya importante soporte de sustento económico de los prestamistas particulares seguirá siendo además vital para mantener a flote la capacidad de financiación y consumo de las familias y empresas del país.

Y ese algo que ha calado fondo en el subconsciente de la sociedad no es otro que el comparar siempre y permanentemente la situación actual con la situación previa al año 2008, a la situación previa al estallido de la situación financiera mundial que se llevó por delante muchas cosas y que para bien o para mal lo cambió todo.

Y mientras ello sea así, mientras el paradigma de las familias y de las empresas sea el de antes de la crisis, mientras no interiorice aquello que se expresa de que esos tiempos tal y como eran no volverán, el nivel de consumo no crecerá y la recuperación que alcanza a las cifras macroeconómicas no alcanzará a las esferas populares, pues las mismas se verán lastradas en su propio subconsciente por el pensamiento negativo de que la situación es mala y el consumo escaso, cuando puede que la situación actual ya no sea tan mala, sino diferente.

Ese es uno de los motivos por los cuales el sólido crecimiento de la economía (las cifras indican un crecimiento trimestral anualizado de un 4%) no se traslada a la economía “real”, a la economía familiar, doméstica y a la de los pequeños negocio, pero no la única.

El alto nivel de desempleo también supone un factor de freno para que la economía familiar crezca, y es que si bien es cierto que las cifras de desempleo están en franco descenso también lo es que en gran parte ese nivel de descenso se da en empleos poco remunerados y además nos encontramos ante un cambio de modelo de negocios completo que aún invita a que una gran parte de la población le cueste reciclarse y adaptarse a la nueva realidad.

Ello, además de la propia problemática directa de carestía de recursos que puede generar, también genera otro problema muy peligroso: el tapón mental en la sociedad, el lastre de pensar que si el empleo no va bien, que si no hay estabilidad ni seguridad, no se puede invertir, no se puede consumir ni crecer con normalidad.

Y todo lo anterior a pesar de que las cifras de consumo globales no son precisamente negativas. Así por ejemplo este pasado mes de agosto las cifras de coches subió hasta un 23%, el crédito al consumo se dispara hasta un 20% y el sector inmobiliario se sitúa en cifras positivas, ¿qué sucede entonces? ¿Cómo es posible que si las cifras son positivas no exista esa traslación a la sociedad en su conjunto? La respuesta en el siguiente párrafo.

Las cifras son positivas, pero no para todos, así cierto es que existe una parte de la población que vuelve a consumir, y mucho, y hace crecer los índices, pero esa parte de la sociedad es mucho menor que la que lo era antes del año 2008, hay mucho consumo pero en menos manos. Además incluso las manos que consumen tienen la percepción de que algo no va bien (también es lógico que se demore la percepción real a la mental), y ese factor mental sigue jugando un peso muy importante en las decisiones de compra.

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