La CMNV reparte licencias para poder ofrecer préstamos entre particulares

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Hace ya bastantes años, aproximadamente desde el 2012, que los préstamos entre particulares, sin la necesidad de una entidad financiera reguladora de por medio, están triunfando dentro de España. Este tipo de préstamos se basan en la existencia de inversores que deciden financiar directamente a empresas y obtienen a cambio unos intereses o acciones dentro del nuevo negocio.

Se trata de una tendencia, la del crowdfunding, cada vez más ágil y habitual en España y que opera a través de plataformas de internet. No hay que olvidar que esta tendencia ha permitido a muchas empresas emergentes continuar creciendo y llegar a ser lo que son, gracias a la obtención de financiación alternativa de estos prestamistas particulares, frente a la negativa de conceder crédito por parte de las entidades financieras clásicas.

Y tan activa es esta tendencia que sus plataformas que ha surgido una necesidad inmediata: la de regularizar legalmente su funcionamiento y permitirles jugar adecuadamente dentro de España. Y por fin están a punto de ser reguladas gracias a las licencias que entrega la CMNV o Comisión Nacional del Mercado de Valores.

De hecho, son muchas las firmas que durante estos últimos meses han terminado de completar los requisitos exigidos por la CMNV para obtener las pertinentes licencias. Es más, la idea de la Comisión Nacional de Valores es entregar dichas licencias a todas las compañías de este estilo capaces de cumplir todos los requisitos exigidos antes de agosto de este mismo año. Con esta iniciativa se pretende acelerar la concesión de por lo menos una docena de firmas pendientes de obtener un permiso oficial.

No hay que olvidar que este tipo de plataformas lleva meses esperando poder regularizar su situación y que han tenido que aguantar hasta abril de 2015 para contar con una legislación específica. Entre la documentación y las condiciones requeridas para lograr la regularización, las más llamativas son las siguientes:

  • Desembolsar un capital inicial de 60.000 € o bien contar con un seguro de responsabilidad social, u otro tipo de aval o garantía, capaz de cubrir hasta 400.000 € por perjuicios y 300.000 por daños.
  • Contar con estatutos sociales y un listado de los accionistas.
  • Contar con un plan de negocio del primer año de actividad y un protocolo de confidencialidad que proteja los datos de los usuarios.

Una vez cumplidos estos requisitos, las empresas que los cumplan podrán seguir operando hasta la obtención de la licencia. Por su parte, aquellas que no logren hacer frente a estos requisitos del CMNV para su regulación, contarán con un total de 15 meses para finalizar los proyectos que tengan en marcha y dejar de operar dentro de nuestro país.

Estas medidas permiten crear un campo de juego estable y regularizar un tipo de negocio dedicado al préstamo entre particulares que cada vez se encuentra más activo dentro de España. Una manera eficiente de impulsar este sector dentro de nuestro país y de crear unas normas que protejan tanto a la fintech en cuestión como al usuario que utiliza su financiación.

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