Invertir en nuestra oficina

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La oficina de una empresa, el espacio físico de cualquier compañía, es cada vez más el principal baluarte identificativo de la misma. Invertir en nuestra oficina ya no es sólo una cuestión de diseño o funcionalidad, sino de mera rentabilidad para el negocio.

Ejemplos de empresas que gastan sumas millonarias en sus oficinas existen y muchos. Empresas como Facebook, Google o Apple entienden la altísima importancia de invertir en un activo tan trascendente para la compañía como es la oficina que ocupan.

En realidad, las inversiones que se realicen en una oficina propia deberían valorarse como una inversión en cualquier otro activo y a partir de la misma medir su rentabilidad, medir la rentabilidad que las mismas aportan.

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Para invertir en nuestra oficina se pueden analizar distintas opciones, desde recursos propios hasta préstamos bancarios, pasando por supuesto por opciones de financiación ofrecidas por prestamistas particulares. Las opciones son varias, pero el objetivo uno: tener una oficina alienada con los valores de la empresa, el disponer de un espacio que sea el baluarte, la seña y enseña primera y máxima de la compañía, su primer elemento de presentación y representan.

Espacios diáfanos y con luz natural, espacios modernos o el estilo que sea tiene que servir para tener la oficina que permita ser el auténtico buque insignia de la compañía y aunque no lo parezca ser el auténtico motor de la rentabilidad de la compañía.

Invertir en nuestra oficina es muy importante y las rentabilidades que se obtienen o pueden obtener también lo son. Y no sólo se está hablando de un único tipo de rentabilidad sino que con las inversiones realizadas en una oficina se pueden obtener un gran abanico de rentabilidades.

Rentabilidades que van desde las directamente económicas, gracias, por ejemplo, a un aumento de clientes de tener una oficina más atrayente, hasta otro tipo de rentabilidades muy importantes y que indirectamente también terminan aportando una rentabilidad económica. Tal es el caso de la rentabilidad en imagen y reputación que se puede ganar, pero tal es el caso también de la rentabilidad que aporta el captar talento, el retener capital humano de calidad gracias a disponer de unos espacios de calidad.

En definitiva, puede que muchos no se lo planteen pero solicitar un préstamo para invertirlo en nuestra oficina puede ser una de las opciones más rentables y adecuadas que se puedan tomar.

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