Cómo funcionan a nivel fiscal los préstamos entre particulares

Hoy en día existen muchas alternativas financieras a los bancos. Desde las empresas de capital privado a los prestamistas particulares. Cada una de estas opciones tiene sus consecuencias a nivel fiscal. Aunque es probable que no te lo hayas planteado nunca. Por ejemplo, ¿sabes cómo funcionan a nivel fiscal los préstamos entre particulares? Si no tienes ni idea, no te preocupes. En Prestamistas Particulares te lo aclaramos. Continúa leyendo.

Los préstamos entre particulares

Antes de explicar cuáles son las consecuencias a nivel fiscal es importante tener claro qué es un préstamo entre particulares. Hablamos de esta modalidad en el momento en el que se establece una relación financiera entre dos partes. El prestamista, una persona física, ofrece capital al prestatario. De esta manera se crea una relación contractual donde hay que fijar límites y características del acuerdo financiero. Desde plazos de devolución, pasando por intereses, posibles comisiones y duración del préstamo. Sin olvidar, claro está, pactar el importe entre ambas partes.

Es imprescindible crear una relación contractual

Aunque a día de hoy la Ley no contempla un tipo de contrato concreto cuando un prestamista particular ofrece dinero, es necesario que el acuerdo quede reflejado por contrato. De esta manera se evitan posibles problemas a la larga. En dicho contrato deben de quedar reflejadas todas las características del préstamo. Tanto:

  • el importe a prestar,
  • como el plazo de devolución y las cuotas,
  • los posibles intereses,
  • Las características extraordinarias del acuerdo. Como por ejemplo posibles comisiones por retraso o amortización parcial o total anticipada.

Para que el proceso quede bien establecido es necesario firmarlo ante un notario.

Cómo funcionan a nivel fiscal los préstamos entre particulares

Ahora que tenemos claros estos detalles es el momento de averiguar cómo funcionan a nivel fiscal los préstamos entre particulares.

Según el artículo 45 del Real Decreto 1/1993, los préstamos entre particulares están exentos de tener que abonar el impuesto de actos jurídicos documentados. Y el impuesto sobre transmisiones patrimoniales.

Precisamente esta exención ha hecho que se lleven a cabo abusos a lo largo de los años. Muchas personas encubren donaciones bajo la forma de préstamos entre particulares para evitar tener que pagar dichos impuestos.

Por eso es tan importante que quede claro que al realizar este acuerdo se está haciendo desde la más estricta legalidad. Independientemente de que se trate de un préstamo con un prestamista o bien con un amigo o familiar. En todos los casos es recomendable firmarlo ante notario y presentarlo posteriormente a Hacienda. De esta manera el contrato queda reflejado y existen duda de su legalidad. Así las Administraciones fiscales no tendrás ninguna duda de que realmente se trata de un préstamo entre particulares.

No importa que se trate de un préstamo sin intereses con un plazo de devolución muy dilatado. Siempre y cuando queden reflejadas todas sus características en contrato, se establecerá un vínculo de devolución del capital entre ambas partes. Lo que demostrará que no se trata de una donación.

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