El petróleo se descontrola

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Sin duda alguna, quien haya invertido en petróleo está viviendo unos meses convulsos. Su cotización no ha dejado de fluctuar enormemente, pero sobre todo lo ha hecho en un rally a la baja que ha desplomado su cotización. Pero, más allá de esta caída de la que ya se ha hablado profunda y profusamente, un aspecto debe tenerse muy en cuenta: lo que se desprende entre bambalinas de este hundimiento de la cotización del que otrora denominado “oro negro”.

Quizá el aspecto más destacado y relevante en el momento actual es que todo apunta a que la cotización del petróleo ha dejado de tener una relación directa con las presiones y manipulaciones de todo tipo que recibió y que ha pasado a responder simplemente a las leyes del libre mercado. Por fin, parece que el petróleo ha sabido desligarse de todas las condiciones políticas y simplemente responde a la realidad que el mercado impone.

Lo anterior resulta muy determinante, pues tradicionalmente el petróleo siempre ha sido un elemento muy manipulado políticamente. En el momento actual, no es que esa realidad haya desaparecido por completo, pues obviamente las interferencias existen, pero sí que resulta cierto que todo parece apuntar que esa dependencia de las decisiones políticas ha tocado a su fin.

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Todo ello es una buena noticia para el mercado, para muchas de las empresas que tienen al petróleo (o sus derivados) como uno de los principales costes a soportar y, en general, para la sociedad en general pero, por supuesto, no es ni una buena noticia para las compañías que se benefician directamente de unos precios de petróleo altos ni para los países que sustentan su economía básicamente al petróleo.

En el momento actual, tres son los factores clave que indicen en el precio del petróleo: por un lado, una mayor producción de petróleo por parte de los Estados Unidos de América, conjugado con una ralentización de la demanda de petróleo por parte de China por el enlentecimiento que su economía está viviendo y las decisiones tomadas por la monarquía saudita, son elementos que empujan el enormemente a la baja y que le sitúan en bajos umbrales muy peligrosos para unos muy interesantes para otros.

Concretamente, todo lo detallado con anterioridad produce unos efectos en cascada que son los que interfieren negativamente en la evolución del líquido elemento.

Por un lado, los productores de oro están ven reducidas las demandas de petróleo por parte de china, pero no sólo eso pues también ven frenada la demanda de países como, por ejemplo, Angola que depende enormemente de las inversiones que China haba en su país para llevar adelante los proyectos que a su vez con altos consumidores de petróleo.

Arabia Saudí siempre se ha caracterizado por mantener un alto nivel de producción de petróleo para lograr que el precio de fluctuación se manejase según sus intereses. Actualmente, esa estrategia se está vislumbrando fallida y ya tenido que revertir sus intenciones y reducir su producción a más de la mitad de lo previsto inicialmente.

Y, finalmente, Rusia e Irán también tienen mucho que decir. En el caso ruso es de los pocos países que a pesar del desplome del oro su economía no se ha visto afectada en gran manera por este aspecto y en el caso del país iraní su reciente apertura a occidente hace prever un aumento importante de la producción de petróleo por parte del país lo que aún inundará el mercado de más petróleo en un momento en el que precisamente la carestía de este no es el problema sino más bien el excedente del mismo.

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