El gran consumo cayó durante 2016

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Una de las características más curiosas del funcionamiento de familias españolas durante 2016 ha quedado reflejado en la caída del consumo. El gran consumo cayó durante 2016. Y lo hizo a pesar de la supuesta recuperación económica que hemos comenzado a vivir.

Este sector, que engloba la alimentación, las bebidas y todos aquellos productos de uso cotidiano que necesitan las familias se está viendo resentido con la peculiar salida de la crisis a la que estamos asistiendo en nuestro país.

Mientras que ciertos sectores menos necesarios, como el de los coches, los electrodomésticos, e incluso el inmobiliario, están comenzando a despegar de nuevo, no ha sucedido igual con el gran consumo que se ha estancado en números rojos.

Hablando de cifras, podemos adelantar que durante 2016 el gran consumo vendió un 1.6 % menos de productos y facturó un 1.2 % menos. Tal y como demostraron los datos presentados por la consultora Kantar Worldpanel. Pero, ¿por qué si los españoles de nuevo parecen tener menos miedo a gastar el gran consumo cayó durante 2016?

Según los expertos este cambio de comportamiento en los hábitos de compra de los españoles está directamente relacionado con una serie de hechos. Veamos con calma cuáles.

El gran consumo cayó durante 2016. Principales motivos

Los españoles vuelven a salir más a la calle y gastar fuera de casa

Una de las primeras acciones que todos llevamos a cabo cuando nuestra economía se estabiliza es salir un poco más y gastar fuera de casa. Durante 2016 los hábitos de consumo han vuelto a llevar a los españoles a disfrutar de la vida fuera del hogar. Según los datos recogidos por Kantar Worldpanel, durante 2016.

  • Se cenó y se comió un 2.1 % menos en casa.
  • Las meriendas dentro de la vivienda cayeron un 0.9 %

En general, esto significa que, excepto desayunar, la mayor parte de las comidas las realizamos fuera. Este cambio en los hábitos de consumo ha provocado un aumento de la facturación en el sector de la restauración y la hostelería, pero, en consecuencia, ha reducido el gran consumo.

Mejor aprovechamiento de la comida

Otra de las lecciones que hemos aprendido durante la crisis ha sido a generar menos desperdicios porque hemos aprendido a ser más responsables con el consumo de la comida. Ahora se tira menos comida y por tanto se compra menos compulsivamente en los supermercados. Se consume con más responsabilidad todo lo que se adquiere. Durante 2016, gracias a estos hábitos de consumo más saludable, hemos dejado de tirar 80 millones de kilos de comida. En cifras, esto supone un consumo inferior del 0.2 %. Una lectura muy positiva porque no se desperdicia tanto alimento, pero negativa para el gran consumo.

Cada vez se tienen menos hijos

La población en España envejece. Y cada vez hay menos cambio generacional. Las familias españolas se componen a día de hoy de dos o menos de dos componentes. Y según los datos, en tres de cada cuatro hogares no hay niños.

Esto ha cambiado el modo de compra y a la hora de acercarnos al supermercado se compra para familias compuestas en la mayor parte de los casos por un solo miembro o por dos. Además a la baja natalidad se le suma la pérdida de empleo que obliga a la población de entre 25 y 34 años a buscar empleo fuera de las fronteras de nuestro país. Por estos motivos el volumen de venta ha caído en un 1.6 %. 

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