El crowdlening o los préstamos entre particulares

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Cada vez resulta más común encontrar nuevas alternativas de financiación a los ya conocidos préstamos que pueden obtenerse a través de las entidades financieras de toda la vida. Y no es de extrañar que existan nuevas y más variadas alternativas, sobre todo si tenemos en cuenta que durante la crisis los bancos se han negado prácticamente a ofrecer préstamos a empresas y a particulares, lo que ha provocado un receso todavía mayor de nuestra economía.

Y entre las múltiples alternativas que han aparecido en España, sobre todo a partir del año 2012, y que han llegado para quedarse, se encuentra sin duda el crowdlending, una alternativa de financiación muy real y atractiva que permite obtener liquidez a muchas personas y empresas que no podrían obtenerla en las entidades financieras clásicas.

Estas plataformas se caracterizan por haberse convertido en una manera de financiar de forma participativa y que permite gestionar préstamos entre particulares y entre empresas. Aunque en España puede parecer una alternativa algo reciente, lo cierto es que este tipo de plataformas llevan ya muchos años operando con éxito en otros países. Un ejemplo claro donde el crowdlending es ya una parte más del día a día financiero es Reino Unido. Un modelo bien urdido que da unos beneficios aseguridados para los prestamistas que forman parte de dichas plataformas. De hecho, a diferencia de lo que sucede con el crowdfunding, donde los prestamistas obtienen beneficios dependiendo de la rentabilidad de la empresa en la que participan, con el crowdlending los prestamistas particulares siempre recuperan el capital invertido y unos interesantes intereses por su aportación.

No obstante, tanto el crowdlending como el crowdfunding comparten algo en común: el riesgo de la inversión. En ambos casos, tanto si la empresa que se financia fracasa o se producen impagos, el inversor se ve directamente afectado. Por este motivo, las plataformas dedicadas al crowdlending se encargan de aceptar únicamente a empresas (normalmente pymes) que buscan financiación y que resultan relativamente seguras. De esta manera se evitan sustos a la larga. Para asegurar al máximo posible la inversión de los prestamistas particulares dentro de estas plataformas sólo se aceptan pymes que llevan más de dos años funcionando y obteniendo beneficios. Además, la media de capital que solicitan este tipo de empresas se sitúa alrededor de los 30.000 €.

Hoy en día, el mundo del crowdlending resulta cada vez más seguro y poco a poco se va regulando dentro de nuestras fronteras. De hecho, según los datos ofrecidos por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ya son muchas las plataformas que operan con autorización, como por ejemplo Arboribus o Zank, y otras tantas las que están a la espera de obtener la autorización correspondiente. Un claro ejemplo de que el mercado se mueve.

Según Carmen Ansótegui, perteneciente al departamento de Economía y Finanzas de ESADE, no es de extrañar que este tipo de plataformas estén triunfando entre los prestamistas particulares pues permiten obtener una mayor rentabilidad que lo que ofrece en la actualidad mantener los ahorros en un plazo fijo. Y no es algo a tomar a broma, sobre todo si tenemos en cuenta que la rentabilidad media que obtienen los prestamistas que forman parte de este tipo de plataformas oscila entre el 5 y el 8 %. Además, los beneficios son mucho más rápidos y las respuestas más ágiles que las de las clásicas entidades financieras. Si deseas obtener más beneficios por tus ahorros asumiendo cierto riesgo, está claro que el crowdlending puede ser la solución que estabas buscando.

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