¿Para constituir una empresa debo ser autónomo?

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Muchas personas no acaban de entender como es el mundo relacionado con el hecho de ser autónomo. La complejidad burocrática hace que este término sea confuso para las personas que no están familiarizadas con las opciones empresariales existentes. El tejido empresarial español está formado en un 80% por PYMES (pequeñas y medianas empresas) cuyos administradores, por ley, deben ser autónomos.

Si lo que quieres es montar una empresa, es importante que tengas claro cual es la forma jurídica que mejor se adapta a la idea de empresa que tienes. Para ello tienes multitud de opciones entre las que se encuentran las Sociedades Limitadas (S.L), Sociedades Anónimas (S.A), Cooperativas y un largo etcétera. En la mayoría de ellas si vas a ser el administrador de la sociedad deberás darte de alta como autónomo. Un autónomo sin embargo no es sino una forma jurídica más, así que para facturaciones pequeñas y empresas con un solo trabajador el autónomo es la mejor forma jurídica a adoptar. Para comprenderlo todo mejor a continuación vamos a explicarte los aspectos que caracterizan la figura del autónomo.

Ventajas de ser autónomo (sí, las hay) vs montar una sociedad

Siendo autónomo puedes realizar trámites de una forma más rápida ya que el alta se puede hacer en el mismo día. Tampoco hay que hacer desembolso monetario en forma de actas notariales ni capital mínimo para empezar a trabajar. Los beneficios como autónomo tributan dentro del IRPF.

Inconvenientes de ser autónomo

En cuanto al aspecto negativo que tiene esta figura jurídica es la responsabilidad que conlleva, y es que ante dificultades económicas los autónomos deben responder con su patrimonio personal, es decir, viviendas o bienes de cualquier naturaleza. También es complicado el hecho de conseguir financiación para un autónomo.

Qué situaciones obligan a hacerse autónomo

  • Cuando se realiza un trabajo de forma habitual si se reciben ingresos por él. Existe una tarifa plana de 60€ durante el primer año.
  • Para profesiones que son consideradas liberales en las que se recibe una remuneración pero no existe un salario como tal.
  • Cuando se trabaja para un familiar -puede ser hasta de segunda grado de consanguinidad- existe una figura especializada que se denomina autónomo colaborador.

Casos en los que interesa ser autónomo

Cuando se tiene pensado abrir una empresa, es bueno probar primeramente siendo autónomo para ver si la idea de negocio funciona. Si esta funciona correctamente puedes decidir en un futuro cercano crear otro tipo de sociedad jurídica que sea más adecuada al tipo de empresa que quieres abrir. De esta forma no se asume tanto riesgo de primera mano y te aseguras de que lo que ofreces tiene una demanda en el mercado.

El único handicap de ser autónomo como antes se ha mencionado es acceder a la financiación. Hay momentos en los que se necesita liquidez para afrontar pagos pero al autónomo responde con su propio patrimonio a la hora de pedir esos préstamos. Por esa razón es raro que los préstamos no produzcan en el autónomo una sensación de agobio ni ponga en peligro su solvencia.

Por último, resumir que la figura del autónomo es la mejor para empezar a trabajar de forma casi instantánea y ofrece más ventajas que inconvenientes. Es interesante estudiarla para realizar servicios o probar como sería el entrar en un mercado con lo que se ofrece.

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