Cambios en el impuesto sobre plusvalías

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El impuesto sobre la plusvalía (también denominado Impuesto sobre el Incremento de valor de los terrenos de naturaleza urbana) se trata de un impuesto que graba las subidas de valor de terrenos urbanos en el momento de la venta de estos. Este impuesto es un clásico del sistema fiscal español, ya que nació en el año 1919. El primer impuesto estaba diseñado como un impuesto local que recogían los ayuntamientos de cada una de las ciudades a las que pertenecieron esos terrenos, una parte autónoma y una parte ordinaria.

Funcionamiento

impuesto plusvalia
Este primer impuesto se dividía en dos partes:

  1. Parte a pagar en el momento de la transmisión: Cuando se vendía el terreno se calculaba el incremento de valor que había sufrido y se pagaba la diferencia como impuesto.
  2. Parte a pagar cómo equivalencia: Esta parte la soportaban solamente las personas jurídicas y se pagaba por periodos temporales de 10 años.

El impuesto fiscalizaba aquellos terrenos que fuesen de naturaleza urbana, cuando existía un aumento de valor de ese terreno, en el momento de la transmisión, venta o determinadas operaciones jurídicas que afectaban al dominio, disfrute usufructo del terreno.


Cambios al impuesto en 2019

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El Tribunal Constitucional ha modificado la normativa que regula ese impuesto, anulando aquel precepto que permitía a los ayuntamientos seguir cobrando el impuesto municipal de plusvalía aunque el total de la cuota fuese mayor al incremento de valor del terreno. El Tribunal Constitucional ha determinado que cuando se producen estos supuestos, se está tributando por un aumento de valor inexistente, ficticio o virtual, ya que el supuesto incremento de valor se pierde automáticamente al pagar el impuesto. El Tribunal Constitucional ha determinado que en estos casos se produce un exceso de tributación.


Dudas desde 2017

Este fallo del Tribunal Constitucional tiene de una cuestión de inconstitucionalidad que planteó el juzgado administrativo número 32 de Madrid, poniendo en duda que el artículo que se ha modificado y que regulaba la fiscalidad de las haciendas locales y municipales fuese inconstitucional.

El Tribunal Constitucional por tanto ha determinado que cobrar un impuesto en aquellos supuestos que superas el incremento de valor mercado es contrario a los principios básicos de fiscalidad que fija la Constitución Española.


La venta de una vivienda en Zaragoza, el desencadenante

El Tribunal Supremo se refirió al caso de unos contribuyentes de Zaragoza que compraron una casa en 2002 por 149000 €, se gastaron 34000 € en reformas y vendieron en 2015 por 153000 €. El Ayuntamiento les exigía una cuota del impuesto de plusvalía de 6900 € y no contaban además con que se habían gastado 34000 € reformar dicha vivienda. Este es un ejemplo de lo que gracias a la reforma del Impuesto ya no podrá ocurrir.

Noticia Original en La Vanguardia

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