El Ejecutivo planea recaudar 500 millones de euros más en impuestos si el déficit se desvía

El Gobierno necesita reducir el déficit del actual 4.3 por ciento a un 3.1 por ciento este año para poder cumplir con Bruselas. Según sus optimistas previsiones la actual situación económica es lo suficientemente sostenible como para que la mejora de la actividad económica suponga un 7.9 por ciento más de ingresos para sus arcas. Un incremento que el Banco de España ya ha calificado de excesivamente optimista.

Sin embargo, el Gobierno se ha guardado un as en la manga en caso de que las previsiones del Banco de España sean ciertas. El Ejecutivo planea recaudar 500 millones de euros más en impuestos si el déficit se desvía. Estas medidas afectarían a la fiscalidad medioambiental, con la que recaudarían 300 millones de euros y con el impuesto de las bebidas carbonatadas. Un impuesto que ya ha sido aplicado el pasado 1 de mayo en Cataluña y con el que se recaudarían hasta 200 millones de euros si se sumase el resto de España. Así consta en el Plan de Estabilidad Europea que se aprobó el pasado viernes 28 de abril y que ya ha sido enviado a la Comisión Europea.

Estos cambios presupuestarios no son nuevos en el plan presupuestario que ya envió el Gobierno durante el pasado mes de diciembre a la Unión Europea. En ellos se hablaba de las siguientes medidas:

  • Las modificaciones en las Sociedades por valor de 4560 millones de euros
  • El incremento de las tasas de alcohol y tabaco que supondría 150 millones de euros más para las arcas
  • Los cambios medioambientales y el impuesto sobre las bebidas azucaradas. Ambos también se incluyeron en este presupuesto pero no se había vuelto a oír hablar de ellos hasta ahora.

Pero esto ha cambiado por completo. En el nuevo Plan de Estabilidad 2017-2020 el Gobierno ha dejado claro que “si a lo largo del ejercicio los datos de ejecución presupuestaria mostrasen algún riesgo de desviación del objetivo se adoptarían las medidas ya comprometidas, en concreto los impuestos medioambientales y el impuesto sobre las bebidas azucaradas”.

Además de dejar claramente establecido que si el déficit se desvía el Gobierno pondrá en activo ambas medidas, el Ejecutivo sigue confiando en que no será necesario hacerlo debido a las medidas que ya se adoptaron el pasado mes de diciembre. Entre ellas la contención del gasto público y la subida en Sociedades. Según el Ejecutivo estas medidas supondrán la creación de un superávit en los ayuntamientos con los que se podrá equilibrar el desfase que sufran otras administraciones. Por ejemplo la de la Seguridad Social que cerrará 2017 con un agujero de 17.500 millones de euros.

Un agujero provocado principalmente por el aumento del gasto en las pensiones en un 3.1 por ciento durante el año en curso. Sin embargo, el Gobierno confía en que este gasto irá reduciéndose hasta situarse por debajo del 3 por ciento en los próximos años debido a la reforma de las pensiones que se llevó a cabo durante 2013. Igualmente el Plan de Estabilidad hace especial hincapié en que la hucha de las pensiones sigue disponiendo de 15.200 millones. No hay que olvidar que esta misma hucha disponía de 66.000 millones de euros en 2011, y que la escasa calidad laboral no ayuda en absoluto a que haya una recuperación próxima. El Gobierno, sin embargo, prevé realizar un préstamo del Tesoro de casi 11.000 millones de euros para evitar que durante este año se agote. El pago de las pagas extraordinarias de 2017 acabaría completamente con el fondo actual.